MIS AMIGOS
“Cuando estamos con un verdadero amigo,
no estamos solos, ni estamos dos”
La extensión de mis hermanos, pues aunque no nos ha unido la sangre, la vida con sus avatares nos unió, y es claro el propósito de aprender de ellos, de enseñarles algo, pero ante todo, de compartir la vida, así, simple, sencilla, la vida con sus caminos por recorrer.
Para mi un amigo es el que está presente a lo largo de toda una vida. Es el que se recuerda de la infancia, de la adolescencia, de la madurez, de la edad adulta y ojala de la vejez.
Por eso, solo puedo citar a dos amigas, aunque puedo enumerar otras cuantas que han sido importantes y que me han aportado muchísimo, pero las de siempre, las del alma, de la sangre y del corazón son dos:
TATIANA ROJAS
“Secretaria bonita, pierna cruzada .....”
Muchos años desde 1975
Que regalo tan grande recibí al encontrar a Tatiana en mi vida, cuando con tan solo 5 años comenzamos a compartir una complicidad infinita, que hoy se mantiene gracias a la tecnología, al chat y al e-mail.
Suspiro y pienso, y no sé por donde comenzar. Ya son treinta TREINTA!, años compartidos, sin saber a que hora, en qué momento crecimos y tuvimos que dejar atrás nuestras escapadas de colegio, nuestros juegos no tan inocentes, nuestras pilatunas casi graves, para tomar las riendas de nuestras vidas.
Pasamos años de locura, de aprendizaje, de conocer el mundo, de los primeros amores, de las escapaditas secretas, de las mentiras piadosas, de la complicidad mutua, de los secretos graves, y los sentimientos que explotaban en nuestros corazones.
Luego, la vida comenzó a mostrarnos que no era tan grave haber perdido 3 materias, o haber mentido acerca del sitio de una fiesta, pues el tiempo corrió y los problemas fueron siendo reales, al igual que los sentimientos y las sensaciones. Los amores ya no fueron pasajeros, las pasiones se hicieron intensas, tanto como las decepciones, y siempre siempre, tuvimos el tiempo, la paciencia y la calma, para darnos mutuo alivio, para no desmoronarnos y hacer frente común al dolor y la nostalgia.
Pero también disfrutamos, cantamos, bailamos, reímos, paseamos, hablamos, leímos, recorrimos, conocimos, todo en grandes cantidades, nunca suficientes para seguir compartiendo las pasiones por la lectura, la música, los paseos, la vida y el amor.
Hoy somos dos esposas y madres dedicadas, quien lo creyera!, pero somos además dos mujeres llenas de sueños, de ilusiones y ambiciones por cumplir, y la amistad sigue ahí, día a día, constante, intacta, indeleble, perpetua, fortalecida, inmensa.
Aun pueden mis ojos llorar al recordarla con su Alejandrito recién nacido. Ella solo me decía tranquila, estoy bien, pero mi llanto era de júbilo, por verla hecha toda una mamá, por verla bendecida con ese angelito. Lo que no imaginé en ese momento, era que tiempo después yo tendría otro par de angelitos, y siempre paralelo, seguiríamos compartiendo tantas bendiciones:
Dos buenos esposos, amantes de las películas de acción, pero también amantes de sus esposas y sus hijos, ambas viviendo lejos de nuestros padres y de nuestro país, las dos con ambiciones y sin plata, juntas alimentando sueños y planeando un encuentro antes de que nos lleguen los 40, conscientes que en esta vida, en esta, las pasadas y venideras, seguiremos como eternas almas compañeras.
La promesa de nuestro libro sigue en pie. Ya se han escrito algunas líneas, en las que hago gala de nuestro buen humor, que por ser tan nuestro, puede llegar a confundir y de pronto a ofender, pero es un canto de amor a la vida, a la juventud, a aquellos años mozos, que aunque no se han ido, se han transformado, pero no se quieren perder. Juntas vamos a perpetuar nuestra historia, así nadie la lea (mejor), pero es un firme compromiso que quedará escrito en el testimonio de esta gran, gran amistad.
AMELIA MONCADA – LA NENA
“La añoro, la añoro mas cantando este son,
soy caminante y ella es la flor,
mas hermosa de los caminos”
Nuestra canción desde los 80’s
Otro regalo que me llevo de la vida, es la amistad con la Nena, esa amiga que con su sonrisa y belleza brillaba en cualquier lugar y circunstancia. Esa nena que siempre fue, y que ni su cara ni su corazón lucharon por cambiar.
No sé cuantos caminos recorrimos, no sé cuanta gente conocimos, ni sé cuantas locuras vivimos, solo tengo la certeza de una amistad intensa, profunda, fuerte, definitiva, que nos cambió a las dos, y nos permitió comernos el mundo, cuando teníamos todo para hacerlo. No hubo ningún suceso en nuestra amistad que fuera gratuito, pues muy por el contrario, todos esos recuerdos maravillosos que llevo en mi memoria, me hacen entender que la vida para nosotras fue una eterna lección, un madurar y conocer acelerado, que nos llevó por caminos inesperados.
Con la Nena viví con creces esa etapa difícil y definitiva que fue la adolescencia hasta hacerme mujer. Compartimos aulas de colegio y de universidad, compartimos paseos, reuniones, pero por sobre todo experiencias intensas e inolvidables.
De ella aprendí a ser intrépida, a arriesgar, a disfrutar cada momento como el último, a improvisar alegrías y postergar tristezas. La Nena me enseño la cordura que se encuentra en el silencio, la entereza para aceptar los retos, y la valentía para decidir, sin importar que está en juego.
Siempre, siempre, mi corazón llevará la memoria de todos los momentos compartidos, de las canciones que nos aprendíamos religiosamente y que cantábamos sin cesar en todos los lugares. Siempre recordaré nuestros ataques de risa y llanto, nuestras listas de planes del primero de enero, nuestros paseos improvisados en los que solo necesitábamos lo del bus para sentirnos libres.
Siempre recordaré mi poema “la magia del viento”, que como muy pocas cosas en la vida, la hicieron llorar, pues hoy comprendo, como sucedió con el protagonista de la historia, que su mayor necesidad era volar.
Cada tarde de viento fuerte, cuando la gente del pueblo se resguarda temerosa en su casa por la borrasca, la madre, que regaló su hijo al viento, sale a la entrada de su morada a escuchar el fuerte sonido del ventarrón, pues sabe que cada silbido es la voz y los labios de su hijo, dándole gracias por haberlo dejado libre.......
OTROS LINDOS REGALOS:
Carolina Avila:
“Pily, usted es la hermana que nunca tuve”
No sé si definirla como una amiga, como una hermana o como una hija, pues para mi ella es todo eso y mucho mas. Caro es la ternura, la madurez, la irreflexión, la inocencia, la fortaleza, la decisión, son muchas cosas a la vez. Es mi prima adorada que unas veces quiero proteger, otras regañar, otras advertir, otras admirar. Es la “eterna cajita de pandora”, pues vive llena de sorpresas, y aunque es muy fuerte, también es débil. Aunque se cuida sola, siento la necesidad de protegerla, pues para mi, sigue siendo una niña de ya casi 30 años.
A ella le agradezco su amor hacia mi, sus silencios, sus palabras, sus risas, sus llantos, le agaradezco que exista y siempre esté a mi lado.
Gustavo Nieto:
“Lo que tu mente concibe, tu lo puedes realizar”
Jefe, amigo, casi un padre. Tampoco sé como definir a este extraordinario hombre a quien conocí como jefe, pero quien después se convirtió en amigo, padre y consejero, todo ello sin proponérselo, incluso sin que el mismo lo sepa.
Gustavo Nieto es el quijote de mi vida. Es ese incansable soñador que me condujo por los caminos de la espiritualidad, del autoconocimiento, y de la confianza en mi misma. Cada momento compartido, cada palabra escuchada, son fuertes lecciones de vida que definitivamente marcaron mi existencia.
A Gustavo Nieto le debo toda la nueva etapa que estoy viviendo desde que lo conocí 10 años atrás, y siempre lo recordaré con amor e inmensa gratitud, porque él sin proponérselo y sin saberlo, transformó mi existencia en muchos aspectos, todos ellos muy positivos.
Siempre lo visualizo como el hombre exitoso que siempre ha sido, volviendo a ser el mas importante director y productor de cine de Colombia.
Oscar Moncada:
“Lo que me une con tus hermanos y contigo, es mucho mas que un sentimiento de hermandad .”
Mi otro hermano mayor. Sin duda, es un encuentro completo de familias y de almas que debíamos estar juntos en este tiempo y en este lugar. Oscar es el hermano mayor de los hermanos Jiménez González, pues está inmerso en la vida de cada uno, de forma diferente, pero con el mismo inmenso amor. Gracias a él por estar siempre ahí, incondicional, fiel y firme, por querernos mas allá de cualquier circunstancia y por haber recorrido con nosotros la vida.
Flor García: Una amiga sin igual, divertida, sincera, segura, confiada, entregada a la amistad siempre honesta, íntegra y fuerte. A ella le agradezco escucharme tanto, apoyarme tanto, aguantarme tanto y alentarme tanto.
Karmen Ramírez: La loca mas cuerda, la intrépida, la luchadora que nunca niega su sangre Wayuu, muy por el contrario la defiende a muerte y por eso es digna representante de su raza. Gracias a ella por ser mi compañera de lucha, por sus consejos, por sus locuras, por la risa y la complicidad espiritual.
Claudia Acero: El angelito que me regaló la ciudad de Los Ángeles. Una mujer valiente, luchadora y admirable en muchos aspectos. Una amiga que ha sido mi gran soporte en el difícil proceso de asimilar un nuevo país. Una amiga que ha sufrido conmigo hombro a hombro las mismas derrotas, los mismos triunfos, las mismas dudas, incertidumbres, temores. Una mujer que ha derrochado amor hacia mi y mi familia, y que ha demostrado que la amistad se puede construir en poco tiempo, pues solo dos años han bastado para afianzar una relación de mutuo crecimiento, confrontación y aprendizaje. Gracias a la vida por este encuentro de almas, y por permitirme conocer a ese ser maravilloso de quien siempre aprendo nuevas lecciones.