Mayo de 2005
Juan Camilo, mi hijito mayor, que el 16 de mayo del 2005 cumplió sus 5 añitos. Es el ser que me enseño la verdad del amor incondicional. Desde que lo sentí en mi vientre, me convertí en una persona diferente. Sentí que debía ser mejor, mucho mejor para él, mucho mejor para poder cumplir el plan sagrado que Dios me estaba regalando con su presencia.
Su blanca y diminuta manito, fue lo primero que pude ver de ese milagro encarnado, y a partir de ese momento me embebí en sus pupilas, sintiendo la intensidad de un amor cómplice que nos dimos desde el primer beso, la primera caricia, la primera amamantada.
Luego vinieron las sonrisas, las travesuras, las carreras y los brincos. Las lagrimas consentidas, las primeras y dolorosas despedidas.
Ya ahora son cinco años de un amor tan infinito como puro. Ese amor que solo se puede sentir por un hijo, ese amor que lo vale todo, lo puede todo, lo perdona todo.
La hermosa carita de mi hijo, su blanca tez, sus grandes ojos pícaros enmarcados en sus ojera heredadas, su cuerpecito menudo y alegre, son el testimonio de la grandeza de Dios, de la belleza de la vida, de lo inmensamente rica que ha sido mi existencia, pues solo con verlo, sé que ya la vida me ha dado demasiado, y que sería odioso pedir mas.
Juan Camilo es reflejo de astucia, agilidad, picardía, tozudez, inteligencia, perseverancia, ligereza e intensidad. El aborda cada hecho, cada actividad, con todos sus sentidos, con todas sus fuerzas. Es mi maestro en muchísimas cosas, y sé que cada día me enseñará mas y mas lecciones de la vida y del amor.
Es aliado de la tecnología, de las películas y de los libros. Le gusta hacer "lochita" dominguera, dormir con los papás, caminar descalzo, tomar mucha agua y educar a su hermanito.
DANIEL FELIPE
“Mami, yo te amo porque eres de colores”
mayo de 2005
Ah!, ese hermanito; Danielito. Daniel Felipe, es el bebecito de la casa, y sobra decir que se comporta como tal. Cumplió 3 añitos el pasado 7 de noviembre de 2004.
A Dany lo defino como ternura y simpatía. Desde mi vientre mostró con claridad sus atributos masculinos, ante los que me sentí feliz, pues mas que tener la parejita, como la gente nos decía, yo quería tener otro niño, que fuera el cómplice y el amigo de Juan Camilo.
Dany fue el “negrito pelirrojo”, que sin temor se lanzó al mundo con sus grandes cachetes e infinita simpatía que emanó de su sonrisa. Su silencio sabio me enseñó un nuevo gran amor, que desbordé con alegría cuando pude acariciar su menudo cuerpecito y su delicada tez morena, que se presentó ante mis humedecidos ojos en forma de figurita humana encarnando un nuevo milagro de amor. Dios me había vuelto a conceder otro gran milagro, otro ser maravilloso y tierno, que también trajo consigo grandes lecciones de sabiduría para una madre llena de amor y de imperfecciones.
Adoro a mi negrito porque en silencio, calladito, de ladito, ha conquistado a todos con su ternura y simpatía. Nos robó el corazón con sus enormes mejillas y su sonrisa angelical. Nos llenó la vida de felicidad, y yo pude entender, que cuando llega un segundo hijo, no se tiene que dividir el amor, lo que sucede es que se abre otra fuente, una fuente infinita que entre mas se explora, mas amor da.
Dany es de peluches, de cuidados y mimos con sus muñequitos, es el detallista que me expresa con asombro lo bonita que estoy hoy, lo bien que me queda mi nueva blusa, o lo bonito que se ve ese cuadro nuevo que compré. Es imposible mover una aguja, sin que Dany lo note y lo exprese.
Dany supo ganarse el cariño de todos; a su hermanito lo ve como a su héroe, por eso da la pelea por él, lo defiende y lo respalda incondicionalmente. Le comparte sus juguetes y siempre pide para su hermanito lo mismo que se le da a él. Al resto de la familia les supo llegar al corazón porque con todos es especial.
Esa lucecita que veo en sus ojos, me inspira y abre en mi corazón un amor profundo, infinito, inagotable. Es un trisito de hombre que se incrustó en mi alma y que adoro con todo mi ser y mis entrañas.
Dany es análisis, autonomía, valentía, poder, fuerza, simpatía, dulzura, ternura, temperamento, picardía, travesura y sonrisa. Le gusta observar calladito, hacer sus cosas solito, no se deja convencer. Es de temperamentos extremos, y entre la felicidad y la rabia, vive feliz rodeado de nuestro inmenso amor.
Y así, entre mis dos pequeños bebes, vivimos una historia de amor maravillosa, plena y feliz. No me imagino un presente o un futuro sin esos motorcitos que me inspiran a alcanzar el cielo